Juguemos a las muñecas
Todos sospechábamos que Japón era un país de pervertidos, su obsesión por las colegialas en uniforme y el alto voltaje de los dibujos manga eran pruebas elocuentes, pero la última moda supera todo lo anterior, ahora lo que se lleva en el país del sol naciente no es el sushi, sino contratar los servicios de una muñeca hinchable.
Sí, habeís oído bien, nada de comprarlas, que sale por un pico, ellos se conforman con llevárselas a casa por un día y después devolverlas o cambiarlas por otras para seguir dando rienda suelta a su lujuria. Se solicitan a través de internet en páginas como Bosque de muñecas o directamente en burdeles especializados, donde disponen de discretas habitaciones para los clientes.
Atrás quedó el uso inicial para el que Hitler (sí, Hitler, el famoso alemán del bigote) las ideó: consolar a sus soldados arios evitando los peligros de las enfermedades venéreas.Claro que desde las rudimentarias muñecas con la boca abierta y pinta de colchoneta hinchable ha llovido mucho, ahora las hay totalmente articuladas, imitando a la piel humana y con garantía de por vida. Las puedes encontrar en Realdolls o en Oriental Dolls si prefieres la versión oriental.
Se da la opción de diseñarlas a tu gusto, incluso encargar un clon de tu famosa preferida y la verdad es que parecen tan reales que dan ganas de llevarse una a casa… Aquí podéis ver la impresionante galería de un pajillero que las colecciona, pero antes de haceros con una os recomiendo ver la peli de Berlanga De tamaño natural, para documentaros más sobre el tema.
