¿Depilado o al natural?
Como lo del hombre y el oso cuanto más peludo más hermoso no es aplicable a la mujer, he decidido poner fin al indeseable vello corporal a base de láser. Tras decir adiós a los pelos de las piernas le ha llegado el turno a los del pubis, y ahí estaba yo, tumbada en una camilla, semidesnuda y abierta de piernas frente a una desconocida con una cuchilla en la mano.
¿Hasta dónde me meto? me preguntó la desconocida mirando fijamente mi entrepierna, estuve tentada a decirle: hasta el fondo, pero me pareció un poco fuerte. Más o menos hasta aquí le dije dibujando los bordes de una línea rectangular, ella frunció el ceño y siguió rasurando con precisión de cirujano, pero notaba en su cara un gesto de desaprobación, ¿crees que debería depilármelo más?…
Esto, como todo, es cuestión de gustos, tengo una amiga que es naturista y lleva sin quitarse un pelo desde las Olimpiadas del 92, si su papuchi tuvieras canas seguramente podría hacer de Papá Noel en Cortilandia. Luego está la versión opuesta que parece ser tendencia últimamente: el depilado integral, la esteticien pertenecía a este último grupo y me animó para que entrara en el club.
- Pero es que el láser es para toda la vida -objeté yo- ¿qué pasa si luego se vuelven a llevar peludos?
- Qué tontería, eso nunca se va a volver a llevar.
Sí claro, lo mismo dijeron de las cejas grandes y ahora la mitad de las abuelas tienen que pintárselas a lápiz. Así que al final opté por el término medio, que según Aristóteles es donde está la virtud, que para quedarse calvo siempre hay tiempo, ¿o no?
