Crímenes pasionales II
La mayor parte de las veces la violencia de los criminales sexuales viene producida por los complejos y las humillaciones sufridas en la infancia. Padres violentos, madres dominantes, rechazos amorosos y burlas en la escuela son el caldo de cultivo de los futuros asesinos en serie.
Andrei Chikatilo, en apariencia un padre de familia normal, un trabajo eficiente y un respetado miembro del partido comunista, como cualquier otro buen ciudadano soviético de la época, escondía un secreto que lo atormentaba desde su adolescencia. Su miedo patológico a las mujeres y sus problemas de impotencia le hacían sentirse un castrado, por aquellos tiempos aun no se había inventado la viagra, pero Chikatilo encontró algo capaz de producirle una erección inmediata: la sangre.
Con 42 años mató a su primera víctima, una niña de 9 y empezó la carrera criminal del mayor psicópata sexual de la historia de la Rusia, con un total de 53 asesinatos. Cuando la policía le detuvo en 1990 confesó que no lo hacía tanto por el placer sexual como por encontrar la paz. Está le llegó de forma definitiva en 1994 cuando fue ejecutado en la prisión de Moscú.
Chikatilo también es otro de mis favoritos, junto al Ken y Barbie asesinos. Por cierto, que de Chikatilo hay una peli que no está mal (es la típica de sobremesa de Antena3, pero teniendo en cuenta la calidad de las cintas de asesinos -pésina- se podría decir que no es del todo mal). Se llama Citizen K, creo…