¿Sexo o Shopping?

Hay tres grandes placeres en la vida: el sexo, la comida y las compras, el orden de preferencia ya depende de cada cual. Por supuesto no todo el mundo estará de acuerdo con mi apreciación, muchos negarán que sacar la Visa a pasar sea comparable a degustar un buen marisco o pasar una noche loca con la persona amada, pero la realidad me da la razón y quien no me crea que se pasé un sábado por la tarde por un centro comercial y observe un rato.
En realidad los tres placeres se parecen bastante: todos ellos proporcionan una felicidad efímera, una explosión de júbilo que dura lo que tardamos en recuperarnos de un orgasmo, darnos cuenta de que nuestro presupuesto está en números rojos o que la pizza que nos acabamos de zampar se instalará para siempre en nuestra cintura.
A veces la carencia de uno de estos placeres se suple con una dosis extra de los otros: chocolate para sustituir al sexo, un par de zapatos nuevos para superar una ruptura o un polvo a buen precio para poder comprar un bolso de Louis Vuitton (o al menos eso es lo que cuentan las leyendas urbanas).
He encontrado en Fashcinados este video que ilustra a la perfección esa afición desmedida por el consumismo que tenemos las mujeres y cada vez más hombres, me ha recordado a la imagen que nos muestra el telediario todos los años cuando llegan las rebajas, con esa señora que siempre entra la primera cuando abren las puertas de El Corte Inglés, seguro que no correría tanto si lo que se ofreciera dentro fuera sexo, ni siquiera aunque dentro le esperara con el mismísimo George Clooney y es que cada uno tiene sus vicios, y algunos sólo los puede satisfacer Mister Card.