Fetichistas en busca de pies

Dicen que algunas Gheisas son capaces de provocar un orgasmo con solo lamer el dedo gordo del pie y desde luego la fascinación por las extremidades inferiores y los zapatos es uno de los fetichismos más extendidos.
Un fetichista, Elmer Batters hizo de su gran pasión una profesión y durante más de treinta años de carrera se dedico a fotografiar pies y pantorrillas femeninas para magazines y publicaciones eróticas.
Por su parte una famosa pin up, que también comenzó su carrera en los años cuarenta como Elmer Batters, Betty Page, se hizo célebre por sus tacones de aguja (y por un corte de pelo que hoy imitan todas las modernas de gafaspasta), y un personaje de cuento, Cenicienta, también alcanzó la fama y la felicidad la noche que perdió uno de sus zapatitos de cristal, que fue a parar a las manos de un príncipe fetichista dispuesto por encontrar el diminuto pie que los calzó.
Como diminutos eran los pies de las mujeres chinas. Para conseguir las Flores de loto, como eran conocidos, había que partir los huesos de los dedos a una edad temprana, entre los 4 y los 6 años para después vendarlos durante otros dos largos años, un doloroso ritual que deformaba el pie hasta impedir que este creciera más allá de diez o doce céntimetros.
Como la mayoría de las mujeres yo también me someto con gusto a la tortura de los grandes tacones y acumulo pares en mi armario con la misma lujuria que un pornógrafo, pero lo de lamer callos ajenos no me va, que no cuenten conmigo para chupar pies, yo hay fetichismos por los que no paso.