Zitame

El diario intimo de Miranda

Raro, raro, raro…

Diciembre13

Mi amiga Laura se ha colado por un tipo cuanto menos peculiar (entiéndase peculiar como un eufemismo para evitar un término malsonante). Le conoció por internet, en una web que por lo visto es un filón para ligar según todas mis fuentes, aunque yo por el momento soy rehacia a las cibercitas y prefiero métodos más tradicionales para conocer gente.

El caso es que aunque se encontraron en Badoo, por una de estas casualidades de la vida tenían una amiga común: Tania, de la que ya os he hablado en alguna otra ocasión. Él le propuso quedar una tarde para conocerse en persona y mi amiga Laura aceptó.

En apariencia era un chico educado, guapo y simpático con el que pasó un rato agradable, no ocurrió nada entre ellos, ni siquiera un simple beso, pero intercambiaron teléfonos y él volvió a llamarla dos días después para quedar a cenar.

A Laura empezaba a gustarle el chico, además no parecía querer sólo sexo como la mayoría de hombres que había conocido por internet así que ella misma le propuso quedar de nuevo la semana siguiente después del trabajo. Él tenía que pasar a buscarla por su casa a las diez, le haría una llamada perdida al móvil y ella bajaría a la calle, pero mi amiga estuvo esperando hasta casi las once y él no dio señales de vida, se dispuso a llamarle y entonces comprobó consternada que su móvil estaba apagado, intentó reanimarlo sin éxito, le conectó el cargador pensando que sería cosa de la batería pero tampoco dio resultado, al final a las once y cuarto consiguió llamarle tras cambiar la tarjeta a su móvil antiguo. Él, cansado de esperar, ya se había ido a su casa, ella se disculpó varias veces pero no pudo evitar pensar que la historia del móvil sonaba a excusa…

Laura le llamó dos días después pero él no contestó a su llamada, lo intentó de nuevo durante toda la semana hasta que al final él se digno a responder, fue bastante seco y prepotente pero aun así Laura no se lo tomó demasiado en cuenta, después de todo creía que tenía que expiar su culpa por haberle dejado plantado aquella noche, así que le invitó a cenar el domingo en su casa. Él aceptó, cenaron, charlaron un rato, vieron una película juntos y después… Él se fue a su casa sin más, ni siquiera le dio un beso de despedida.

Yo le dije lo que pensaba, que un hombre que no intenta nada tras cuatro citas es cuanto menos rarito y que lo más probable es que escondiera algo. Tania corroboró mi teoría cuando nos contó que con otras amigas suyas también había estado tonteando en el pasado pero nunca había llegado a nada con ninguna, en una ocasión incluso le había dado un masaje en la espalda a una de ellas y cuando está se giró para besarle él se apartó y le preguntó qué hacía, la otra se quedó estupefacta.

Pese a todo parece que a Laura le gusta, aunque él sigue comportándose como si fuera bipolar y tan pronto le manda un mensaje como la ignora en el messenger sin motivo aparente, yo le he dicho que no pierda el tiempo pero ya se sabe que los consejos están para no seguirlos, a mí, la verdad, todo esto me parece de lo más raro ¿alguna vez habéis conocido un caso similar?…

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2 Comments to

“Raro, raro, raro…”

  1. On Diciembre 13th, 2008 at 22:15 arturo Says:

    Yo les llamo “bujarrón”, y conozco a un par de ellos.
    Una desgracia como otra cualquiera.
    Besos Arturo

  2. On Mayo 5th, 2009 at 3:11 4momiji Says:

    Pero que gente hay por alli, se llaman pagafantas estos tipos ^^XD
    Pues mi amigo no suele quedar mucho pero no cre que haga eso en las citas.

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