Trabajos de espionaje
Hace un tiempo os hablé de mi amiga Sandra que se había enganchado al Badoo para ver si encontraba pareja, pues bien, parecía que por fin tantas horas frente al ordenador habían dado sus frutos, Sandra salía con un chico simpático, de buen ver y lo que es más importante de carne y hueso.
El chico, también aficionado al Badoo, le prometió que se borraría de la página puesto que si ahora estaban juntos ya no tenía necesidad de hablar con ninguna otra. Sandra le creyó y durante un tiempo vivió feliz en su ignorancia en lo que parecía el principio de una larga relación.
Pero la curiosidad, que dicen que mató al gato, hizo que Sandra se volviera a meter en Badoo para comprobar si de verdad su chico había dejado el ciberligoteo, como le juraba y perjuraba a ella. Cual fue su sorpresa al descubrir que no sólo seguía dado de alta, sino que se había conectado un par de horas antes y continuaba a la caza y captura de nuevas incautas con las que deshojar la margarita.
Sandra tuvo que moderse la lengua en su siguiente cita, mientras él, sin venir a cuento, volvía a decirle la suerte que tenía por haberla encontrado y como desde que estaba con ella había borrado de su disco duro el rastro de cualquier otra mujer. Sandra no pudo callarse más y se lo soltó todo, él negó lo innegable y al final ella optó por mandarle a paseo porque para una mujer perder la confianza en una relación es como para un hombre perder la líbido.
Sin embargo el ciberpríncipe azul había calado hondo en el corazoncito de Sandra y por ese afán autodestructivo que a veces tenemos, me ha pedido que me abra una cuenta falsa en la web para ligar con él y sacarle información. Yo le he dicho que eso era una forma absurda de hacerse daño, pero como ha insistido tanto al final he accedido.
Así que en esas estoy de experimiento sociológico, con un nombre ficticio y las fotos de una morezada de ojos verdes que encontré por internet, la verdad es que aunque no pensé que con semejante perfil la gente colara tengo la bandeja de entrada llena de mensajes, algunos desternillantes. En los próximos días os iré contando todo lo que averigue del ex de mi amiga y del resto de tipos que pululan por allí…

[...] Miranda.Sigue leyendo en http://zitame.com/2009/04/trabajos-de-espionaje/ [...]
Jajajaj! Que buena historia de espionaje!
Ahora, cuando tu amiga Sandra entró en Badoo para comprobar, según dices por curiosidad, es que en el fondo ya desconfiaba de él y algo se debía oler.
Ahora, la historia es buenísima. Estoy por hacer yo también una identidad falsa de una buenorra y ver como actúan los machos alpha.
Esperamos tus noticias Miranda!
[...] os he hablado en otros posts de mi amiga Sandra y su chico Badoo, que parecía un príncipe azul y resultó ser una rana, pues bien, ella, calada [...]