El día que la lié parda
El pásado sábado me invitaron a una fiesta de cumpleaños, la anfitriona era una de las mejores amigas de mi amiga Andrea y nos conocemos por ella, pero tampoco es que hayamos coincidido demasiadas veces, aún así era una de esas fiestas multitudinarias en un jardín con piscina donde todo el mundo termina hablando con todo el mundo tras la segunda copa, así que el hecho de no conocer a nadie más tampoco me suponía un problema.
Yo me había propuesto no beber demasiado, pero a medianoche ya iba por la quinta cerveza y enseguida me sentí de lo más integrada entre todos aquellos desconocidos, incluso le eché el ojo a un chico bastante mono que parecía haber ido solo a la fiesta. No recuerdo muy bien cómo pasó ni quien dio el primer paso (aunque todo apunta a que fui yo), pero una hora más tarde ya me había hecho superamiga de aquel chico y estábamos dándonos el palo junto a la piscina.
Lo de enrollarme con alguien a brazo partido delante de todo el mundo es algo que no hacía desde los 17 años, pero al tercer cubata ya me daba todo igual y hubiera seguido en esa fiesta toda la noche de no ser por Andrea, que a eso de las 5 de la mañana me despegó literalmente del chico y me metió en un coche rumbo a casa.
- ¿Pero cómo se te ocurre liarte con el ex novio de Miriam? - me soltó de pronto Andrea
- ¿Con quién? - dije yo tratando de ubicarme
- Mi amiga Miriam, ¡la del cumpleaños!, habéis sido el cotilleo de toda la fiesta y ella tiene tiene ahora un cabreo que no veas.
Tierra trágame, de todos los hombres que había en la fiesta tenía que haber elegido precisamente al ex de la anfitriona…
- Además él tiene novia
Qué ojo tengo, es que no fallo una… Desde luego enrollarte con el ex de alguien que te invita a su fiesta no es la mejor carta de presentación, pero por otro lado si él ya tenía nueva novia enfadarse conmigo por habernos dado cuatro besos (eso sí, delante de todos sus amigos) no tenía demasiada lógica, claro que en asuntos del corazón la lógica no suele ser aplicable…
Por suerte tras la resaca y el mal sabor de boca Andrea logró convencer a Miriam de que la cosa no era para tanto, no sé si volverá a invitarme a su cumpleaños pero al menos se le ha pasado el enfado conmigo lo que es todo un alivio, enemistarnos por un chico que encima esta con otra hubiera sido un sinsentido. Eso sí, he aprendido la lección, la próxima vez preguntaré primero.

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Tu no sabias nada, estabas en la fiesta y nadie te dijo no te lies con ese chico que es el “ex” de la anfitriona…Esto me recuerda en una ocasión, fuí a visitar a mi prima en Asturias, solía ir en navidad a pasar con ella el fin de año. Estabamos maquillandonos para la cena de Noche Vieja cuando me dijo: Hay un chico en la fiesta con el pelo largo y ojos azules, le gusta a mi amiga Mónica, ni te acerques, pero…caí, a mi me avisaron, eso si tiene délito…jajajaja..
¿Por qué será que la historia de tu prima la asturiana me resulta familiar?…
Haberle dicho a la anfitriona que la próxima vez que invite a sus ex, les ponga un cartel colgando del cuello: “No os enrolléis con este chico que un vez fue mío”.
Me alegro de volver a leer tus historias Miranda!