Zitame

El diario intimo de Miranda

El zapatero prodigioso

Enero20

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Luisi, cuyo romance con su compañero de curro quedó en stand by tras su pequeño escarceo en la sala de fotocopias, vino a verme el jueves antes de ir al zapatero:

- No sabes lo que me pasó cuando fui a ponerle unas tapas a mis sandalias nuevas. Me presenté toda simpática y le dije al zapatero “mira, mira, mira que cosa tan bonita te traigo” y le planté los zapatos sobre el mostrador. “Me los acabo de comprar en Ediburgo y quiero ponerle otras suelas para que no hagan ruido cuando ando, pero por favor ten mucho cuidado que están sin estrenar”. El tío les da la vuelta, los mira un rato y me pregunta: “¿dónde dices que te has comprado esto?, “en Escocia” le dije yo orgullosa de mi compra, “¿en Ezcocia?, pero si esto está hecho aquí”, “no puede ser, ¿y usted por qué lo sabe?”, “porque llevo más de 30 años en el mundo de la zapatería, bueno por eso y porque aqui pone made in Spain”.

Desde luego lo que no le pase a Luisi no le pasa a nadie, mira que irse tan lejos para acabar comprándose unas sandalias que en Elche le hubieran salido a mitad ya es mala suerte. El caso es que la acompañé a recogerlas y mientras esperábamos que nos atendieran me confiesa:

- Pues a mí el zapatero me pone un poco…
- Pero ¿qué dices?, es gordo, calvo y viejuno…
- No hombre, ese no, el otro.

El otro no era gordo ni calvo, pero si viejuno. Era una mezcla entre Starsky, el de Starsky y Hutch y Alfredo Landa, con los ojos azules y la nariz de porreta

- Luisi por favor, es muy mayor, a este paso vas a tener que irte de ligue al geriátrico.

- Qué dices, tendrá cuarenta y pocos.

- Yo creo que tiene cincuenta y muchos, mujer y tres hijos.

- Chica no pretendo casarme con él, pero un revolcón si que me daba, a mi es que me exicta mucho verle dándole al martillo.

- ¿Me estás tomando el pelo verdad?

- Sí, un poco, aunque los hombres rudos me gustan cantidad, imagínate follando sobre el mostrador, con todos esos zapatos en la horma.

- Debe ser la fantasía de todo fetichista…

Recogimos las sandalias y nos fuimos de la tienda, mientras Starsky seguía cambiando tacones ajeno al interés que suscitaba, el otro zapatero se despidió de Luisi de forma muy cordial, llamándola Luisita y deseándole suerte con sus sandalias nuevas, sospecho que mi amiga no era la única que fantaseaba con echar un polvo sobre el mostrador de la zapatería…

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Barbie y el sexo

Enero19

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Ayer, mientras me estaba haciendo la pedicura, surgió el tema de la adolescencia y de los adelantadas que son las niñas de hoy en día con respecto a las de nuestros tiempos.

- Yo jugué con la Barbie hasta los quince años - me confesó la esteticista - la mayoría de mis amigas ya tonteaban con chicos mientras yo seguía peinando a la muñeca.

- A mí también me costó dejarla, es que era divina, con tantos complementos y esos vestidos…

- Sí, yo tenía casi todos los accesorios: el baño de burbujas, el tocador, el descapotable…

- Y el Ken, no te olvides del Ken - le recordé yo - que era otro accesorio más.

- Claro, era el accesorio más divertido, yo tenía el Ken Malibu y se acostaba por turnos con mis tres Barbies y con una muñeca maña que me trajeron mis padres de Zaragoza.

Es algo que no se indica en los anuncios de juguete pero que todas las chicas de mi generación sabemos, y es que mientras que el Cocolin y toda la panda de pelones en carricoche preparaban a las niñas para su futuro rol de madres, las Barbies servían para explorar la sexualidad del mundo adulto.

Muchas feministas han criticado este juguete por considerarlo sexista, sólo quien nunca ha tenido una de estas muñecas puede pensar así. Desde el principio Barbie fue un ejemplo de las aspiraciones feministas de toda mujer: ejercía profesiones liberales como médico, veterinaria, azafata o estrella del rock, tenía un buen estatus económico que le permitía conducir su propio coche, disfrutar de una mansión de dos plantas y de una auto caravana y a diferencia de la mayoría de muñecas de la época nunca tuvo entre sus objetivos casarse o ser madre.

Barbie era soltera y parecía estar a gusto con su estado civil, además no era ninguna cría, tenía un buen par de tetas, ¿qué pensabas nuestros padres que iba a hacer con Ken?, ¿ir de compras?, no tenían familia y desde luego no era su mejor amigo gay, aunque sí fue el primer metrosexual de la historia de la juguetería, lo que hizo que muchos dudáramos durante años de su orientación sexual (hasta que llegó David Beckham y nos demostró que se puede ser muy macho y llevar mechas).

Mi Barbie hizo trios, engañó a Ken con el Gi Joe de mi hermano y hasta ejerció de stripper para poder pagar la hipoteca de su bungalow y todo esto sin perder nunca la sonrisa (que con el tiempo terminaron por borrarle los creativos de Matel).

Sexista es regalar a las niñas cocinitas y a los chicos metralletas, los juegos con Barbie, al menos en mi memoria, siempre fueron progresistas.

¿Con qué famoso te acostarías?

Enero14

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El otro día quedé a cenar con mi amiga Sara, le estaba hablando del último libro que me estoy leyendo, una biografía del Che Guevara escrita por Jon Lee Anderson. Comencé a leerlo porque ella me lo recomendó y aunque todavía no lo he terminado, la figura del Che que estaba descubriendo no terminaba de convencerme y así se lo dije a Sara:

- Me parece que era un totalitario…

Ella asentía sin hacerme mucho caso, más atenta al mojito y a los nachos con guacamole que a la conversación. En ese momento recordé un pacto que tenemos desde hace tiempo y me apresuré a aclarar las cosas:

- Pero quiero que sepas que aunque no creo en la vida después de la muerte, por si acaso y para que luego no haya confusiones, me pido tirarme al Che

Sara, que no se esperaba esta respuesta, se quedo boquiabierta y con un hilo de queso fundido todavía colgando entre los labios dijo:

- ¿Pero qué me estás contando?

Desde hace tiempo Sara y yo tenemos una lista de famosos con la que nos acostaríamos y un pacto de no agresión, que consiste en respetar a los famosos de la otra. Sí, sé que hay pocas probabilidades de que coincidamos en una fiesta George Clooney, Sara y yo, y aun en el hipotético caso de que así fuera las posibilidades de que él quisiera tener sexo con alguna de nosotras son bastante reducidas, pero el mundo es un pañuelo y nunca se sabe, además ya me había quitado a Josh Hartnett y a Joaquin Reyes y no estaba dispuesta a que se quedara también con el Che:

- Lo que has oído, si hay vida después de la muerte a Ernesto me lo pido yo

- Pero si acabas de decirme que es un totalitario

- Sí, pero eso no quita que esté muy bueno

- Con la de muertas atractivas que debe haber en el cielo ¿qué te hace pensar que se fijara en ti?…

- ¿Y quién te dice que esté en el cielo?

- Aún así, ¿no crees que puestos a elegir preferiría tirarse a Marilyn Monroe?

- No, porque es norteamericana, lo que la descarta a ella y a casi todos los pibones del cine

- A lo mejor le es fiel a su mujer

- ¿Y por qué le iba a ser fiel a su mujer si ella todavía está viva?

Sara se dio por vencida aunque en el fondo se notaba que le había sentado mal que yo me adelantara, como cuando me pedí a John Malkovich y tuvo que conformarse con Gary Oldman. Tal vez era el mojito, que empezaba a hacerme efecto, pero esa noche me sentía benévola:

- Si quieres puedes tirarte a Fidel

- ¡Pero qué dices! ¿por qué iba a querer tirarme a Fidel?

Terminamos de cenar, apuramos la copa y nos olvidamos del tema, después de todo no era más que un juego tonto. Ya en el coche, de camino a casa, en la radio empezó a sonar Calle melancolía:

- Oye Sara, y a Sabina ¿te lo tirarías?

- Mmm… Sí

- ¿Pero con condón verdad?

- ¡Claro!

Puede que no fuera tan guapo como el Che, pero vive en la misma ciudad, y lo que es más importante, todavía respira.

Bolleras de cine

Enero9

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Hoy por casualidad, mientras echaba un vistazo a los cortos que concursan este año en el Notodofilmfest, me he encontrado con uno que llevaba por título Perra Traidora. En apariencia era la típica historia de cuernos con pelea de por medio, pero al final daba un giro inesperado que me ha hecho reflexionar sobre la homosexualidad femenina en el cine.

Hasta hace pocos años, los personajes gays eran un mero elemento cómico en la mayoría de las películas, casi siempre relegados a papeles secundarios. Títulos como Mi hermosa lavandería o el más reciente Brokeback Mountain dieron una visión menos superficial y más humana e interesante de este colectivo cada vez más visible en la sociedad.

Sin embargo el cine no ha hecho mucho por las lesbianas, son pocas las historias que las tiene de protagonistas y rara vez profundizan en sus conflictos o sentimientos, de hecho me cuesta recordar algún título dedicado a ellas más allá de La Calumnia, un clásico protagonizado por las guapísimas Audrey Hepburn y Shirley MacLaine de ¡1962!

Sólo hay una excepción a esta norma no escrita de ignorar a las lesbianas: las películas porno, ninguna que se precie olvida incluir a dos mujeres (a ser posible rubias y con pechos grandes) dándose el lote con alguna excusa inverosímil, claro que si esto gusta tanto entre el público (preferentemente masculino) es porque todo el mundo sabe que es mera ficción, fuera de las salas X parece que sigue siendo un tema tabú.

Hace poco Jodie Foster reconoció su homosexualidad, aunque era un secreto a voces y fue muy valiente por su parte, quizá cometió un grave error de cara a su carrera.

 Rupert Everett también admitió ser gay y desde entonces ha visto como en sus papeles se limitaba a ejercer el rol de amigo marica de la prota. Cuando anunció su deseo de encarnar a James Bond los productores no pudieron reprimir la risa ¿cómo iban a darle el papel del agente más seductor a un tipo a quien se le pone dura el Doctor No en lugar de Moneypenny?, y es que por mucho que presumamos de liberales, parece que a la hora de la verdad no estamos preparados para tanto.

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Consejos para ser una pornostar

Diciembre14

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¿Eres de las que siguen a rajatabla lo del chusca bien y no mires con quien?, ¿te despelotas sin una razón aparente delante de cualquier desconocido, ya sea el fontanero, el vecino del cuarto o el repartidor de pizza?, ¿tienes las tetas grandes o estás pensando en operártelas para llegar hasta la talla 100?, ¿buscas la fama a cualquier precio, hasta el punto de llegar a acostarte con Paquirrin para salir por la tele?, y lo más importante de todo ¿eres buena fingiendo orgasmos?

Si has contestado afirmativamente al menos a tres de estas cinco preguntas una de dos, o estas como un cencerro o has nacido para ser una pornostar. En caso de que lo  tuyo sea actuar en bolas delante de una cámara, ahí van una serie de consejos que Jenna Jameson, la actriz de cine X más famosa del mundo, recomienda para triunfar en la industria del porno:

- Piensa en serio si te quieres dedicar a esto a largo plazo. Debes saber que aunque sólo planees hacerlo durante tres meses, afectará al resto de tu vida, después puedes hacerte monja si quieres pero siempre habrá alguien que recuerde tu pasado.

- Busca un seundónimo bonito, no copies el de otra actriz y trata de ser lo más original posible pero sin caer en la vulgaridad. Kitty Foien o Benito Camelas pueden ser nombres graciosos, pero si no quieres acabar haciendo remakes de los grandes éxitos de Esteso y Pajares mejor decántate por algo más sofisticado.

- No se lo ocultes ni a tu pareja ni a tus familiares, tarde o temprano acabarán por enterarse así que es mejor que lo sepan por ti a que lo descubran en el videoclub.

- Ser una estrella del prono no es sólo follar y drogarse. Sé puntual y no acudas al rodaje despeinada, con resaca y las uñas rotas, estás vendiendo una imagen y a fin de cuentas esto es un trabajo así que intenta ser profesional.

- Sé simpática con todo el equipo, pero en especial con el cámara y el iluminador, si les caes mal pueden hacer que parezcas una bruja o enfocar en primer plano cada uno de tus defectos.

- Depílate con cera las piernas, el sexo y sobre todo aquellas zonas de difícil acceso a fin de que no asomen pelos largos de tu trasero cuando te inclines.

- No te vayas con el primer director de gonzo que te ofrezca unos billetes por muy tentadora que sea la suma. La mayoría sólo buscan carne fresca que llevarse al hotel para hacer una escena barata con sus amigos y humillar a la chica por todos los orificios posibles, así que prudencia.

- Nunca te rías de un actor que tiene problemas de erección, muchas chicas lo hacen y sólo empeoran la cosa. También las hay que se enfadan y se lo toman como una ofensa, normalmente no es nada personal, se debe a la presión de tener delante las cámaras. Cuanto más tiempo tarde en empalmarse más tiempo perderás tú en el set, así que trata de ayudarle.

- Tan malo es sobreactuar como no demostrar nada en absoluto. Las chicas que gritan y se agitan cambiando de postura todo el rato no consiguen muchos trabajos, porque el técnico de sonido las pasa canutas para evitar que los ruidos no saturen, y además no queda nada realista.

- Una actriz porno no necesita manager, agente, ni nadie que se quede con un porcentaje de sus ganancias pero sobretodo no permitas que ninguna compañía sea dueña de tu nombre. El producto eres tú.

- Por último tienes que saber que el amor y el porno suelen ser incompatibles. La mayoría de la gente que no trabaja en la industria no comprende esta profesión, así que muchas actrices terminan saliendo con sus compañeros de rodaje, el problema es que cuando una pareja se enamora no acepta actuar con nadie más y la gente termina por aburrirse de verlos en las escenas siempre juntos, por lo que acaban fuera del mercado.

Y estos son algunos de los consejos que Jenna da en su biografía Como hacer el amor como una estrella del porno, por supuesto termina diciendo que nada de esto es infalible y que ella misma conoce todas estas equivocaciones por haber caído en más de una, y es que sabe más el diablo por viejo que por diablo.

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