Megan Fox: de profesión tía buena

Acabo de leer una entrevista con Megan Fox, recientemente nombrada la mujer más sexy del planeta y la verdad es que la muchacha no ha tardado mucho en aprenderse su papel. Como toda tía buena con ínfulas de sex symbol se dedica a recalcar durante la entrevista su obsesión desmedida por el sexo: tengo la líbido de un adolescente, confesó la morenaza, así como el que no quiere la cosa.
Aunque lo que más gracia me ha hecho de toda la entrevista ha sido esta declaración: prefiero quedarme en casa y tener sexo que salir a la calle, ¿y quién no?, sobre todo cuando lo de salir a la calle significa ir a trabajar, yo también preferiría quedarme en la camita con alguno de sus compis de reparto que tener que madrugar para pillar el metro.
Seguramente pronto nos confesará que es bisexual, para seguir dando morbo al personal y alimentando fantasías masculinas, ¿por qué ninguna cuenta que alguna vez finge los orgasmos?, ¿o que en sus inicios se tuvo que tirar a un productor gordo para conseguir un papel?, eso sí sería una buena exclusiva y no lo de estar más salida que un adolescente en celo.
Yo desde que me entere de que Marilyn Monroe y Sylvia Kristel (la prota de Emmanuelle y musa del erotismo de los 70) eran frígidas ya no me creo nada de estas bombas sexuales, lo único que suena creíble de toda la entrevista es cuando Megan confiesa que era tan pobre al llegar Hollywood que el presupuesto no le daba ni para cuchillas de afeitar y tenía que ir a todas partes en pantalones.






