Polanski ¿víctima o verdudo?
Hay un mito universalmente extendido, que de un modo u otro todos hemos interiorizado, por el que asumimos que las víctimas son siempre buenas personas, al fin y al cabo han padecido siendo inocentes. El cine y la literatura han ayudado a perpetuar este estereotipo, quizá porque los personajes que más sufren despiertan enseguida nuestras simpatías.
Al igual que a los protagonista de las novelas de Dickens, a Roman Polanski tampoco le ha tratado siempre bien la vida. El cineasta perdió a su madre en el campo de concentración de Auschwitz y más tarde perdería su mujer, embarazada de ocho meses, por culpa de un psicópata llamado Charles Manson. Se puede decir que Polanski ha sido una víctima y sin duda este hombre bajito y de aspecto afable despertaría de inmediado nuestras simpatías de no ser por un pequeño detalle: en 1977 drogó con Quaalude a una chica de 13 años, la sodomizó y le obligó a practicarle una felación.
Esto demuestra que se puede ser una víctima y a la vez un verdugo, como se puede ser un genio y un auténtico hijo de puta, de hecho muchos en la historia lo han sido desde Rousseau, que abandonó a sus hijos, hasta Einstein que maltrataba a su mujer y es que ser superdotado en física no equivale a tener una moral superior.
Polanski es un genio del cine y precisamente estaba recibiendo un premio a su genialidad cuando fue detenido por este delito, cometido hace ya 32 años. Si al final terminan extraditándolo a Estados Unidos podría encontrarse en la paradoja de compartir prisión con su verdugo, Charles Manson. Desde luego la vida puede ser muy puñetera a veces, pero por otro lado es un consuelo saber que ni los genios están por encima de la ley, ¿no os parece?…









