Agosto5
Esa soy yo, me explico: este fin de semana he tenido celebración con unos amigos, el evento lo organizaba Juan, que es de esas clase de personas que viven en una fiesta continua, como Cavalli y siempre están rodeados de gente.
Íbamos un poco de Andy Warhol y Edie Sedgwick todo el rato revoloteando de grupo en grupo, repartiendo cocktails, haciéndonos fotos… Yo me sentía magnánima e intentaba que fluyera el amor entre los invitados.
Mi amigo Juan también, pero de una manera más pérfida: no siente especial simpatía por la novia de Marcos, uno de los presentes y aprovechando que ésta no estaba en el sarao me insinuó que quizá podríamos intentar liarlo con Ivy, de la que ya os he hablado en anteriores post. Estaba dispuesta a hacer de mediadora cuando comencé a hablar con Ángela, otra amiga de Juan, que me confesó que estaba secretamente enamorada de Marcos desde hacía mucho (y de hecho habían mantenido un affair tiempo atrás).
Así que teníamos dos pretendientes y un dilema, ¿con quién le intentaba liar, con Ángela o con Ivy?, desde luego el chico estaba en su noche de suerte, lo mejor era que eligiera él.
Le vi en al barra y me acerqué, como soy poco sutil fui directa al grano:
- Te voy a hacer un test con tres posibles respuestas, tienes que escoger una, esta es la pregunta: Si pudieras ¿con quién te enrollarías esta noche? A. Con Ivy, B. Con Ángela, C. Con ninguna de las anteriores.
No lo pensó ni cinco segundos:
- C, con ninguna de las anteriores.
En el fondo era lógico, el chico tenía novia, no venía a cuento que se liara con otra y menos delante de todo el mundo, le dije que lo entendía, que me parecía estupendo que todavía quedara gente fiel y que me disculpara si le había ofendido la pregunta.
-No me entiendes -me dijo- no me enrollaría con ninguna de ellas, porque quien me gustaría enrollarme es contigo.
Uff, me quedé de piedra ¿y ahora qué?, por primera vez en toda la noche me fijé bien en él, me pierden los chicos con ojos verdes y este los tenía, por un momento pensé en plantarle un beso allí mismo, enfrente de todos, a la porra Ivy, Ángela, la novia y la compostura, menos mal que mi amiga Luisi llegó en esos momentos para hacerme recobrar la razón:
- Déjate de líos, que todo esto es efecto de tanto ron.
Seguí su consejo, me alejé del chico y pedí otra copa, pero como veis ejerciendo de Celestina soy lo peor.