Zitame

El diario intimo de Miranda

Encuentros y desencuentros

Noviembre8

Sólo se puede perder lo que alguna vez ha sido tuyo, así que supongo que en el sentido literal del término nunca perdí a aquel chico porque nunca lo tuve. Lo nuestro (como casi todo lo mío) no pasó de una relación intensa, pasional y efímera.

Nos conocimos algún tiempo atrás, cuando él estaba saliendo con una de mis amigas. Lo suyo no duró mucho pero sí lo suficiente para notar que entre él y yo había una tensión insoportable que sólo pude reprimir por la amistad que me unía a su novia, reconozco que cuando rompieron me sentí muy aliviada, me quedé junto a mi amiga y no le volví a ver más.

O eso creía, hasta que un año después nos volvimos a cruzar en una fiesta, el azar tiene esas cosas caprichosas, a medianoche compartíamos besos en un taxi camino a su casa. No voy a decir que fue como lo había imaginado, porque las primeras veces nunca lo son, por más que las idealicemos, fue raro y pensé que no pasaría de un encuentro aislado, de una noche loca después de una fiesta, pero volvimos a quedar, siempre con la misma extraña sensación de estar haciendo algo prohibido, aunque ninguno de los dos hablara del tema.

Supe que me gustaba de verdad el día que me puso una excusa para no quedar conmigo y a mi me dolió, no pude evitar preguntarme por qué pudo enamorarse de mi amiga pero no de mí. Pese a todo no insistí más, nunca lo hago, con el tiempo he aprendido que no puedes obligar a alguien a quererte, por mucho empeño que le pongas.

Desapareció de mi vida de la misma forma inesperada y fortuita en la que había llegado, no se lo conté a mi amiga, aunque supongo que a esas alturas ya le habría dado igual (tenía nuevo novio) y no le volví a ver, hasta ayer que de nuevo el azar quiso que le encontrara en ese pozo sin fondo en el que convergen todos los amigos del pasado que es Facebook.

Tuve la tentación de mandarle un mensaje, de preguntarle cómo le iba, de cotillear en su album de fotos, de indagar entre sus contactos para ver si estaba con alguien o seguía solo, pero no lo hice, ahora sé que no valía la pena pero en su momento pensé que sí y me habría costado mucho aceptar la idea de haberle perdido.

¡Con la monarquía hemos topado!

Noviembre4

El pueblo acude con el mismo entusiasmo a la coronación de un monarca que a la decapitación de un rey, siempre ha sido así, por lo que no es nada raro que estos días se compaginen los fervorosos mensajes de felicitación a la reina por su cumpleaños y las acidas críticas por sus declaración sobre los homosexuales y el aborto.

Resulta que para Doña Sofia la unión de dos personas del mismo sexo no debería llamarse matrimonio y media España ha puesto el grito en el cielo, sinceramente ¿qué esperaban?, supongo que esperábamos lo de siempre, una respuesta políticamente correcta y neutral, pero hete aquí que las reinas también tienen opiniones (y seguramente halitosis por las mañanas como todo hijo de vecino, aunque eso no lo cuenten en las biografías oficiales) y además es contraria a la de la mayoría del reino, que en tiempo récord se ha vuelto el más moderno y tolerante de toda Europa o eso se creen sus ingenuos mandatarios.

Yo repito la pregunta ¿pero qué esperaban?, es la opinión de una mujer de 70 años, heterosexual y educada desde la cuna para ser algún día reina, es decir para casarse con la bendición del Vaticano y asegurar la continuidad de la sangre con cuantos más hijos mejor ¿por qué iba ella a entender sobre matrimonios entre lesbianas, adopciones por parte de gays, o píldoras del día después?

Lo único que a mí me cuesta entender es que la gente todavía siga argumentando que no tiene nada contra los homosexuales pero no les dejen usar la palabra matrimonio, supongo que será por aquello de que es un sacramento y con las cosas sagradas no se juega (de nuevo con la Iglesia hemos topado), en el fondo creo que es un eufemismo más para no reconocer que nos sigue dando mucho miedo aquello que es diferente, lo que no se parece a nosotros y por tanto no comprendemos o no queremos comprender.

A mí no me sorprende que Doña Sofia haya hecho estas declaraciones, lo raro es que a su edad y con su background se hubiera vuelto progre, de todos modos ¿qué importa?, las opiniones son como los ombligos, todos tenemos uno desde la reina a Zerolo y ninguno en realidad sirve de nada, porque la verdad nunca fue democrática y no se puede elegir por votación popular.

Que cada cual se case quien quiera y lo llame como le de gana, pero a mí por favor que no me inviten, que esto de las bodas es una ruina para el bolsillo y no estamos para malgastar con esta crisis.

Haider era sarasa

Octubre26

Dime de qué presumes y te diré de qué careces, ese podría ser el epitafio del líder austriaco de la ultraderecha Jörg Haider, quien por un lado defendía a ultranza los valores más rancios y tradicionales, votaba en contra de las enmiendas a favor de los derechos de los gays y exhibía una familia modelo y por otro se desmelenaba en bares de ambiente donde mantenía una relación extramatrimonial con un joven pupilo al que convirtió en su mano derecha y segundo de su partido.

Reconozco que a mi Haider me ponía mucho, vale que era un nazi, pero hay que reconocer que físicamente sobresalía entre la mediocre media de los políticos europeos, parecía un modelo de esos que salen en los catálogos de El Corte Ingles vistiendo trajes de Emilio Tucci y una se lo imaginaba en sórdido cabarets al más puro estilo Salon Kitty rodeado de teutonas, planeando su próximo plan para dominar el mundo mientras se divertía en una orgía llena de uniformes, esvásticas y prostitutas arias.

Que tremenda ironía que al final lo que le fuera al austríaco además del vodka resultaran ser los efebos, el caso me recuerda al de J. Edgar Hoover, director del FBI durante 44 años, azote de los gays y comunistas al que le gustaba vestirse de mujer en sus ratos de ocio y de quien también se dice que tuvo algo más que una buena amistad con su adjunto en el cargo Clyde Tolson.

Y es que a mí estos defensores a ultranza de la moral, que se muestran tan frontalmente opuestos a los homosexuales y necesitan demostrar su virilidad ejerciendo el poder me parecen todos iguales: una panda de julandrones reprimidos.

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El macho alfa

Octubre22

El macho alfa siempre ha sido seguro de sí mismo y dominante, es el líder de la manada, el que caza mamuts para alimentar a su prole y defiende el poblado en caso de ataque. Conocedor de su irresistible atractivo, juega con el sexo opuesto y sabe que su misión es mejorar la especie, así que con cuantas más hembras copule mejor para la evolución.

Así es al menos en el reino animal, pero ¿se puede extrapolar a los humanos en pleno siglo XXI?, tras milenios de evolución, décadas de lucha feminista y muchas campañas publicitarias promocionando la bondades de la metrosexualidad uno podría llegar a la conclusión de que el macho alfa se ha extinguido, pero nada más lejos de la realidad, todavía quedan ejemplares.

Lo malo es que desde que los mamuts desaparecieron y Prosegur defiende la aldea la mayoría andan desubicados y han empezado a confundir conceptos, la seguridad es sí mismos se ha transformado en arrogancia, el liderazgo en despotismo y la caza ha dejado de ser una forma de subsistencia para convertirse en un deporte en el que las mujeres son las piezas a capturar para fardar delante del resto de la manada.

La culpa no es sólo suya y de la evolución, las féminas cada vez exigen más, ya no se conforman con que su hombre sea audaz y valiente cual Indiana Jones, ahora también tiene que ser romántico, recordar las fechas de los aniversarios, depilarse el pecho y conmoverse viendo la última película de Isabel Coixet, demasiadas exigencias para terminar compartiendo una hipoteca a 30 años.

Sé infiel pero mira bien con quién

Octubre19

Ya sé que no se debe generalizar y por eso me ahorraré el tópico de afirmar que todos los gays son promiscuos, así que me limitaré a hablar de mi amigo Raúl, sin extrapolar conclusiones ni sacar moralejas.

Raúl siempre tiene novio, empalma uno tras otro porque no sabe estar solo, pero esto no le basta e invariablemente pone los cuernos a todas sus parejas. Una de sus formas favoritas de contactar con hombres es a través de la web www.bakala.org, allí tiene un perfil con nombre falso que usa para contactar citas con otros gays ávidos de sexo.

El jueves, aprovechando que su novio estaba fuera hasta el fin de semana, se puso a chatear con un tal Manu, tras una conversación subida de tono por el messenger, decidieron quedar en un bar del centro para conocerse y si todo iba bien rematar la faena en la cama. Raúl tuvo la precaución de decirle que se llamaba Carlos y no dar datos personales, a excepción del móvil, llegó el primero al bar y se quedó esperando a Manu cerca de la barra.

Pero la gente suele mentir por internet y él no era el único que había dado un nombre falso, lo supo cuando vio entrar por la puerta del bar al subdirector de su empresa, que ni se llamaba Manu, ni tenía 27 años como le había dicho por messenger, ni era mínimamente atractivo.

Raúl apuró de un trago su caña, pidió la cuenta y trató de disimular para pasar desapercibido, pero el otro fue directo hacía él:

- Hola, ¿eres Carlos?

- ¿Yo?, no, yo soy Raúl, pero nos conocemos del trabajo ¿no?…

El otro le miró con más detenimiento tratando de reconocerle:

- ¿Seguro?, habría jurado que te llamabas Carlos…

Cada vez más nervioso, Raúl recogió las vueltas de la caña y se dispuso a irse:

- No, que va, soy Raúl de marketing, pero me voy ya, sólo venía a por cambio para comprar tabaco.

Raúl ni siquiera fuma pero le pareció lo mejor para salir del paso y tan rápido quería salir que ya se iba del bar sin los cigarros:

- Oye, que la máquina de tabaco esta por allí -le advirtió el supuesto Manu

- Uff es verdad, qué despiste tengo…

Raúl volvió sobre sus pasos, seleccionó un paquete de Fortuna y empezó a echar las monedas con manos temblorosas, como estaba de espaldas no se percato de que Manu estaba tratando de llamar a Carlos hasta que su móvil empezó a sonar. Cuando escuchó en politono el Gimme More de Britney Spears sonando en su bolsillo quiso que la tierra le tragase, pero ya era demasiado tarde para echarse atrás. Recogió el paquete de Fortuna, hizo un gesto de despedida al tal Manu, que le miraba perplejo todavía con el teléfono en la mano y salió del bar a toda prisa.

Como diría Escarla O´Hara ya lo pensaré mañana, porque mañana será otro día… ¡De trabajo!

El cordel y el gato

Octubre10

Hace cosa de un mes quedé a cenar con el director de una empresa con la que colaboro. Siempre me había parecido atractivo pero sabía que tenía pareja así que la cosa nunca había pasado del trato formal y algún leve tonteo bastante sutil.

Sin embargo hace unos meses rompió con su novia y para mi sorpresa me invito a salir, al principio no lo tuve muy claro (es bastante mayor que yo, acababa de salir de una relación larga, le tenía que ver por trabajo a menudo…), pero después me dije a mí misma que por ir a cenar y tomar una copa no perdía nada.

Quedamos un jueves por la noche y aunque pensé que la situación sería más tensa (nunca nos habíamos visto fuera del trabajo y me daba mucho corte), en cuanto nos sentamos a cenar todo fue muy distendido y me lo pasé muy bien. Pagó la cuenta, así que me ofrecí a invitarle yo a la copa, pero un día de diario a las doce y media de la noche por esa zona, no encontramos nada abierto que mereciera la pena.

¿Y por qué no vamos a tu casa y me invitas allí a la copa?, me lo soltó así, con la mayor naturalidad del mundo y yo me quedé de piedra, ¿si le dejaba que subiera daría por hecho que quería algo más?, ¿quería yo algo más en esa primera cita?, ¿qué haría si se lanzaba?… Me asaltaban muchas preguntas y no tenía clara la respuesta, pero acepté su autoinvitación y le ofrecí subir.

Nos servimos una copa, nos sentamos en el sofá y seguimos charlando, yo notaba que entre el vino y el ron estaba poniéndome cada vez más borracha, como estaba algo nerviosa no paraba de hablar (supongo que no quería que hubiera silencios por si aprovechaba uno de ellos para besarme), llevábamos como una hora cuando me di cuenta que su copa estaba ya vacía, iba a ofrecerle otra cuando me dijo: creo que me voy a ir, pareces algo cansada y mañana hay que madrugar...

¿Yo cansada?, sólo estaba algo borracha, me quedé de nuevo bloqueada ante el giro inesperado de la situación y sólo acerté a asentir, recogió su chaqueta, me dio dos besos en la mejilla como despedida y se largó.

Lo primero que pensé es que era un profesional, lo había hecho para tantear la situación, hubira sido algo violento si intenta algo y le rechazo pero ahora si volviéramos a quedar y le invitaba a subir ya sabría que yo estaba dispuesta a algo más. O quizá le daba corte porque hasta ahora sólo habíamos tenido trato trabajando, o lo que era peor aún, le había aburrido a muerte y había huido espantado…

La verdad es que en ese momento agradecí que la cosa hubiera terminado así, ya habría oportunidad de ir más allá en una segunda cita ¿pero habría segunda cita?, pasó un día, dos días, tres días y no me llamó. De pronto me moría de ganas por volver a verlo, tenía que saber por qué se había ido de mi casa tan rápido, ahora sí que me apetecía liarme con él, es más me estaba empezando a obsesionar la idea.

Entonces recordé la teoría del cordel y el gato: si le muestras un cordel a un gato se volverá loco intentando cogerlo, pero si se lo dejas en el suelo, a su alcance, no le hará ningún caso. Por desgracia a veces las mujeres también somos así, ignoramos lo que tenemos a nuestro alcance y vamos a por lo que resulta difícil de conseguir.

Ahora era una cuestión personal, tenía que verle de nuevo, pero a medida que pasaba el tiempo sabía que tendría que ser yo quien diera el siguiente paso…

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El príncipe y la rana

Septiembre7

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No sé por qué, hoy he vuelto a soñar con R después de mucho tiempo. Bueno en realidad sí sé porqué, ayer volví a ver Amores Perros y me trajo a la memoria un montón de recuerdos de México.

Allí fue donde le conocí, me quedé colgada de su sonrisa desde la primera vez que me crucé con él en la cafetería de la escuela, desde entonces sólo podía pensar en besarle, pero la primera semana dejé escapar la oportunidad o mejor dicho se me escapó de la forma más tonta posible, sabía que el tiempo jugaba en mi contra así que el siguiente fin de semana decidí ir a por todas.

La noche no pudo empezar peor, cuando me estaba duchando para ir a una fiesta me encontré de frente con una rana enorme que me miraba desde el otro lado del baño, salí a toda prisa en dirección al bar poniéndome la ropa por el camino, aunque sabía que tarde o temprano tendía que enfrentarme con aquel dichoso anfibio cara a cara.

En la fiesta las cosas no parecían ir mejor, nada más llegar él se puso a hablar con otra y ni siquiera me miró, tras varios intentos fallidos de acercamiento y cuando ya estaba a punto de tirar la toalla, nos volvimos a cruzar.

Esta vez no iba a dejar que se escapara, me acordé del cuento de la rana y el príncipe y con la excusa de ayudarme a deshacerme de la mía me lo llevé hasta la habitación para besarle. Fue una de esas noches perfectas que nunca olvidas: nos bañamos desnudos con la luna iluminado el agua, compartimos una botella de ron y el amanecer nos pilló en la cama escuchando música.

Al día siguiente yo me iba, prometió encontrarse conmigo tres días después en una playa a 200 km de la escuela, pero de algún modo yo intuía que aquella era una distancia insalvable. Le dejé leyendo en una mesa de la cafetería y en ese momento supe que no le volvería a ver, así que regresé para darle un último beso.

Le estuve esperando en aquella playa hasta que llegó la hora de irnos, le dejé una nota en recepción pero sospecho nunca llegó a sus manos. Después me volví a España y supongo que el también se volvió a su país cuando ya nada le ataba a México.

He besado a muchas ranas desde entonces y supongo que por su vida también habrá pasado mucha gente, tanta que a lo mejor ya ni siquiera recuerda mi nombre, pero yo no me he olvidado del suyo y ayer, después del cine, me puse a teclearlo en google. Descubrí que sigue vivo en otro hemisferio y según parece las cosas le van bien. Me pregunto si alguna vez nos volveremos a encontrar, que lástima que esa clase de casualidades sólo pasen en las películas de Medém y en los cuentos de hadas…

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Notitas

Agosto31

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Mi amiga Luisi pasó ayer por el barrio del chico por el que anda colada y vio su Vespa aparcada en la calle. No pudo evitarlo, sacó lapiz y papel del bolso y le dejo una notita en el parabrisas:

- Que casualidad, estaba pensando en ti cuando me he encontrado con tu moto, sólo quería mandarte un beso.

Qué bonito es encontrarte con una nota cuando menos te lo esperas, siempre hace ilusión aunque no ocupe más que el tamaño de un post it, lástima que con tanto email y mensajes cortos estamos perdiendo la costumbre de escribir cartas.

De todos modos el chico sigue sin ser capaz de descifrar las señales veladas que le manda Luisi y ella no se atreve a decirle mucho más de lo que escribió en la nota.

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Teorias freudianas sobre bomberos

Agosto31

 

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Ayer tenía uno de esos días tristes en los que sin saber por qué me puede el nihilismo y lo único que me apetece es tomarme dos orfidales, meterme en la cama y despertarme en otra dimensión. En realidad lo que necesitaba era salir a tomarme una cerveza y despejarme un rato, pero el plan que me proponían mis amigas, estar de copas en alguna discoteca hasta altas horas de la mañana, me daba mucha pereza.

Por suerte cuando salí a tirar la basura me crucé con mi vecina del segundo que también es la madre de una de mis mejores amigas de toda la vida, me dijo que era el cumpleaños de Antonio (el hermano de mi amiga) y que iba a hacer barbacoa en la piscina, que me pasara. No tenía regalo y mi amiga seguía de vacaciones, pero me pareció la mejor alternativa al plan de los orfidales, así que baje.

Entre los invitados había caras conocidas con las que había coincidido otros años y un chico, que dijo ser bombero, al que no había visto nunca, pero que nada más llegar empezó a lanzarme fichas para ligar conmigo. Era uno de esos chicos simpáticos que siempre están de broma y suelen ser el alma de las fiestas, la clase de chicos con los que siempre termino chocando. Por lo general me gustan los hombres serios, no soporto a los chistosos ni a los que hablan demasiado, quizá porque yo ya soy así y me resulta agotador seguir el ritmo cuando mi interlocutor es como yo.

Durante la cena la gente seguía divertida nuestro particular tira y afloja, pero cuando ya llevaba tres cervezas y dos copas de ron decidí ponerle punto y final:

- ¿Sabes? -le dije- tengo una particular teoría sobre los bomberos, creo que la mayoría de ellos la tienen pequeña. No sé si habrás oído hablar de la sublimación, pero según Freud mucha gente deriva sus complejos y obsesiones no confesables hacía otras actividades socialmente muy valoradas. Por eso muchos hombres con pene diminuto cuidan tanto su cuerpo, se ponen cachas y eligen profesiones viriles y de servicio público, como la de bombero. Yo sólo me he tirado a un bombero en toda mi vida, pero fue la más pequeña que he visto nunca y tengo amigas que también han corroborado esta teoría…

El chico se quedó con cara de poker mientras el resto de la gente se partía de risa, aún así no se dio por vencido, al contrario, creo que ahora tenía aún más ganas de demostrarme que mi teoría estaba equivocada. Cuando terminó la fiesta y ya me iba para mi casa me acorraló junto al ascensor y me plantó un beso, estaba demasiado cansada y algo borracha para intentar apartarle así que dejé que me besara antes de irme. Por la noche estuvo mandándome mensajes y hoy me ha vuelto a llamar, pero no voy a quedar con él, yo sólo quería tomarme una cerveza porque era sábado por la noche y estaba triste, pero ahora que ya es domingo prefiero seguir manteniéndome sobria y sola.

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Condones de sabores

Agosto31

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El otro día mi tía me invitó a comer a su casa, cometimos el error de comer con la televisión puesta y cuando estábamos en los postres echaron un anuncio sobre condones de sabores.

Mi tía, que pelaba una pera, miró la televisión con desdén:

- Que tontería, ¡ni que los condones se comieran!

Mi prima y yo nos miramos incrédulas un momento y tuvimos que contenernos mucho para reprimir una carcajada, a veces no sé si la gente es muy ingenua o simplemente prefiere hacerse la tonta con ciertos temas.

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